Las Obras Misionales Pontificias organizan un curso para misioneros en Tierra Santa: «Formar líderes con horizontes amplios»

Tuvo lugar en la casa de los Misioneros Combonianos

La casa de los Misioneros Combonianos de Tierra Santa acogió el 23 y 24 de septiembre un «laboratorio misionero«. Con el lema «Seréis mis testigos», el curso de formación misionera estuvo organizado por las Obras Misionales Pontificias (OMP).

Fueron dos días de reflexión, oración, diálogo, testimonio y silencio, guiados por las intervenciones de los representantes de diversas instituciones de Tierra Santa. La intención del curso, cuya primera edición fue en 2014, es ayudar a la Iglesia a formar líderes que tengan un horizonte más amplio que el de la propia misión de la Iglesia.

Anunciar la buena noticia

Algunos de los participantes contaron a Christian Media Center lo útiles que fueron para ellos estas jornadas. «Los tres puntos de los que habla el Papa se refieren al hecho de que somos testigos de Jesús. Hoy vivimos en un mundo con una población de ocho mil millones de personas, de las cuales mil millones y medio son cristianos. Son muchos los que aún no conocen la ‘buena noticia’, por eso es necesario que se la anunciemos», comentó fray Abdo, Director de OMP en Tierra Santa.


Durante las jornadas de formación, los misioneros contaron su experiencia de vida. 

Por su parte, Bernard Poggi, rector del seminario latino en Beit Jala, habló sobre la forma de comunicarse de Jesús, y de la necesidad de que la Iglesia también se comunique de manera efectiva. «Creo que estos dos aspectos son muy importantes en la vida de un misionero, de una persona que quiere anunciar a Jesucristo. Hablar con eficacia a las personas a las que servimos, hacerles saber el trabajo que estamos haciendo», señaló.

El párroco de la parroquia latina de Jerusalén, fray Amjad, comentó lo que se había resaltado durante el curso. «Hemos tratado los atributos de Dios, que Jesucristo reveló a través de la Biblia. El primero es la humildad, que es apertura al otro y descubrimiento de su presencia junto a nosotros. El segundo es la renovación de la confianza en Dios y en el hombre, la confianza en la persona tal como es, a pesar de los desafíos a los que se enfrenta», apuntó.

Diferentes pero unidos

El responsable del Vicariato de Santiago, para los católicos de habla hebrea, Piotr Zelazko, hizo mención a la complicada situación actual. «Somos muy diferentes como cristianos pero estamos unidos en la misma Iglesia. Este es un signo, que, en esta complicada situación política, podemos dar al mundo: que nos amamos como hermanos, que somos una sola Iglesia», relató.


Algunos de los participantes recordaron la importancia de la diversidad en la unidad.

Algunos misioneros, también, contaron su experiencia. Sor Sarah Kathia, de las Hermanas de San José de la Aparición, fue una de ellas. «Soy originaria de Irak y, actualmente, estoy sirviendo en Belén. Estudio Educación en la Universidad de Belén y hacemos un gran trabajo en la escuela: nos reunimos todos los días para las lecciones y hacer otras actividades que necesitan supervisión y asistencia», comenta.

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