Obispos de todo el mundo de visita en Jordania… para conocer de cerca el trabajo de los cristianos e impulsar su presencia

Obispos de todo el mundo viajaron hace unos días a Jordania para celebrar su encuentro anual en Tierra Santa. Durante algunas jornadas pudieron conocer de cerca las necesidades de los cristianos de la zona.

La Coordinadora de los obispos para la Tierra Santa (Holy Land Coordination) concluyó el pasado 19 de enero su encuentro anual, celebrado en esta ocasión en Jordania. La reunión de obispos de todo el mundo en la tierra de Jesús sirve para conocer de cerca el trabajo e impulsar la presencia y el respeto de las comunidades cristianas que viven en la zona.

En esta convocatoria participaron obispos representantes de las Conferencias Episcopales de Canadá, EE.UU, Inglaterra y Gales, Francia, Alemania, Irlanda, Escocia, Italia, España, Países Nórdicos, Sudáfrica, Suiza, Albania, Eslovaquia y la Iglesia Anglicana, además de delegados del Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y de la Comisión de las Conferencias Episcopales de Europa (COMECE).

Por parte de la Conferencia Episcopal Española participó el arzobispo de Urgell, Joan Enric Vives Sicilia.

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Al terminar el encuentro, los obispos publicaron una nota destacando la labor en favor de los derechos humanos de la monarquía jordana y animando reconstruir los puentes de paz entre Israel y Palestina:

Comunión con la Iglesia en Jordania y en toda la Tierra Santa

Jesús, desde allí se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino  (Marcos 10, 1).

Jordania es parte integral de Tierra Santa, como el sitio del bautismo del Señor y el inicio de su ministerio. Nuestra presencia fue definida por el obispo Jamal Daibes, vicario patriarcal de Jordania, más que como una peregrinación, como una «visita de comunión» con todos aquellos que viven aquí su fe cristiana.

Por todo el país hemos sido recibidos en comunidades parroquiales, muchas de las cuales encontramos llenas de vida. Como señaló el Papa Francisco durante su visita a Jordania: “Las comunidades cristianas (…) presentes en este país desde los tiempos apostólicos contribuyen al bien común de la sociedad de la que forman parte plenamente” (24 de mayo de 2014). Las escuelas cristianas sobresalen como lugar de florecimiento humano y encuentro entre religiones. Hemos sido testigos del cuidado profético que los cristianos brindan a las personas con discapacidad y sus familias. Hemos escuchado el importante papel que juegan los cristianos en la construcción de puentes de esperanza entre comunidades. Y nos hemos encontrado con muchos jóvenes cristianos que, a pesar de enfrentarse a importantes desafíos sociales y económicos, siguen firmemente comprometidos con el enriquecimiento tanto de la Iglesia como de la sociedad.

Alentamos a los peregrinos de nuestros diferentes países a venir y encontrarse con estas comunidades cristianas, así como a visitar los importantes lugares sagrados de Jordania. Orar y aprender de los cristianos del país, sus «piedras vivas», servirá para fortalecer y expandir la propia fe de los peregrinos.

Como en viajes anteriores de la Coordinadora de Tierra Santa a Jordania, hemos sido testigos de los esfuerzos incansables y vitales de personas inspiradas en el Evangelio para defender la dignidad y los derechos humanos. El compromiso más destacado es el apoyo a quienes huyen de la violencia en Irak, Siria y Yemen, a través de la ayuda para el alojamiento, la capacitación, los servicios médicos, la atención pastoral y el apoyo legal.

Jordania alberga hoy a más personas desplazadas que casi cualquier otro país. Los iraquíes con los que nos hemos reunido tienen pocos deseos de regresar a casa, debido a la continua inseguridad y la falta de oportunidades. Animamos a tratar dignamente a todos aquellos que buscan refugio aquí, especialmente en el acceso a la atención médica y en el derecho al trabajo. También reconocemos la presión que recae sobre las comunidades locales que han acogido a las personas pero que carecen de los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades, especialmente dada la situación económica y los altos niveles de desempleo. Es imperativo que nuestros propios países desempeñen su papel para aliviar la presión sobre el pueblo de Jordania, aumentando la asistencia humanitaria sobre el terreno y ofreciendo una acogida más amplia a los propios refugiados.

Con frecuencia hemos escuchado la alta estima que se tiene a la Familia Real Hachemita como pacificadora y promotora del diálogo interreligioso. Nos llamó la atención el respeto por la dignidad humana que hemos presenciado en Jordania y cuántos cristianos valoran la seguridad que el país les brinda. Esto contrasta con las crecientes violaciones contra la dignidad humana en otras partes de Tierra Santa. Compartimos las profundas preocupaciones expresadas por los obispos católicos locales, en su reciente mensaje de Adviento (12 de diciembre de 2022), sobre las amenazas a la convivencia pacífica en Israel, el recrudecimiento de la violencia en Cisjordania, el crecimiento sostenido de los asentamientos contrario al derecho internacional y el mayor número de palestinos muertos en más de veinte años. Nos hacemos eco de la llamada de los líderes de la Iglesia a un proceso de paz genuino arraigado en el derecho internacional, para que se conceda la libertad al pueblo palestino y para que se respete la igualdad de derechos de todas las comunidades.

Desde el Monte Nebo, donde Moisés vio por primera vez la Tierra Prometida, contemplamos ahora una tierra profundamente dividida; y guardamos en nuestros corazones a todas las personas con las que nos hemos encontrado que anhelan un futuro mejor para ellos, sus familias y sus países de origen. Hemos recordado el mensaje del Papa Benedicto XVI en ese lugar: “La memoria de Moisés nos invita a ‘levantar la mirada’ para abrazar con gratitud no sólo las maravillas de Dios en el pasado, sino también para mirar con fe y esperanza el futuro que Él nos ofrece a nosotros y a nuestro mundo” (9 de mayo de 2009).

Nos comprometemos a continuar orando y abogando por nuestras hermanas y hermanos en Jordania, Palestina, Israel y toda la región, confiando en la promesa de Dios para todos los que habitan en esta Tierra.

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