En Tierra Santa «hay mucha gracia de Dios preparada para el que llega con el corazón dispuesto»

El 8 de septiembre el sacerdote Santiago Quemada presentó en la librería Neblí de Madrid su libro Huellas de Jesús. El Evangelio desde Tierra Santa (Rialp).

He aquí algunas de las reflexiones que compartió el autor con el público durante el acto, tal como él mismo las recoge en su blog Un sacerdote en Tierra Santa:
 
Expliqué que no soy un especialista en arqueología, historia, y arte. Soy un sacerdote que lleva mas de 10 años viviendo en Tierra Santa. Cuento lo que he vivido, aprendido y visto en estos años.

Uno de los lugares más interesantes del mundo 
Lo primero que quise decir es que este libro era para todos los públicos, no solo para gente que tiene fe. Conté cómo estoy viviendo en uno de los sitios más interesantes del planeta: culturalmente, históricamente. Están todas las religiones, razas y culturas. Todo esto hace que sea uno de los lugares más calientes del planeta. Una encrucijada de culturas.

Expliqué de una amiga de mi madre, azafata, que no tenía fe. Había visitado casi todas las capitales del mundo. Después de viajar a Jerusalén dijo que era la ciudad del mundo que más le había gustado. Ofrecí el testimonio de mi vida allí, y expresé cómo me parecía que se trataba de una ciudad especial: exótica, multicultural, que deslumbra, e inagotable para visitarla.

Empecé a escribir el blog hace 9 años. Cuando uno vive allí, descubre muchas cosas. Eso es lo que un día pensé que podía comenzar a recopilar en un blog para dar una nueva luz sobre la vida de Jesús en Tierra Santa.
 
Formas de peregrinar a Tierra Santa
Se dice en el prólogo que este libro es como una peregrinación a Tierra Santa. No es lo mismo ir a Tierra Santa un día como hay gente que ha ido: a veces profesionales que viajan allí por motivos de trabajo pero no disponen de más tiempo. O bien tres días, como fue mi hermano con su mujer y vio casi todo lo mas importante. O aquellos que viven allí una semana intensa como son los peregrinos habituales. Hay gente que viaja un mes, y así dispone de más tiempo a rezar con calma en Lugares Santos.

Algunos amigos han estado un año, como fue un sacerdote conocido,  y aprovechó muy bien para visitar todo y conocer a fondo esta tierra. O lo que yo he vivido. Pienso que poca gente tiene esa fortuna: diez años en Tierra Santa. Da tiempo a ver y entender mucho.
 
El propósito del libro es ayudar a la gente a peregrinar y conocer mejor a Jesús a través del Evangelio y Tierra Santa. Conté en la presentación de una carta que escribió un lector desde Murcia y que me gustó mucho. Decía: "Me han encantado la cantidad de detalles que ayudan al lector a estar cerca de los Lugares Santos. Además, utiliza usted un vocabulario fácil, lo cual agradezco. Esto me ha ayudado mucho a la hora de leer el libro. Le doy gracias también, porque he ido a Tierra Santa, sin poner un pie allí. Pero Dios quiera y permita que algún día pueda peregrinar a esa Tierra. Usted, menciona, el recogimiento en oración en algunos lugares, y esto es para mí, lo que la miel para las abejas. Evidentemente, se puede orar en todos sitios, y entrando en oración, recibimos luces e inspiraciones, y estoy segurísimo, que se le han de erizar los pelos hasta a los calvos, en los lugares o zonas donde pueden entrar, nuestros hermanos en la fe".
 
De esto hablé en presentación: del impacto que produce Tierra Santa.

La situación actual y la necesidad de peregrinos
1. ¿Que es Tierra Santa? La Tierra donde los cristianos son piedras vivas. Yo no estoy en Tierra Santa para cuidar los Lugares Santos. Estoy para cuidar a los cristianos, darles los sacramentos, formación, que mantengan su fe. Es muy bonito. No es fácil, porque tienen dificultades, y se han ido muchos. Pero son fuertes, y defienden su fe. Los últimos datos es que se están quedando y poco a poco aumentan. Las peregrinaciones les ayudan mucho a sostenerse, y les da fuerza el ver cómo se valora su vida desde otros cristianos que viven fuera.
 
2. Sobre el impacto de los Lugares Santos. Me referí a algunos lugares Santos en concreto:
 
Nazaret, el lugar del mundo donde Dios se hace hombre. En el altar de la gruta de la basílica de la Anunciación está escrito en su frontal: AQUI Dios se hizo hombre. Un sacderdote me dijo que iba a escribir un libro sobre Tierra Santa que se titularía: AQUÍ. Me decía una señora mayor que el lugar de su vida donde mejor había rezado era en la gruta de la Anunciación.
 
Belén. El lugar del mundo donde Dios quiere nacer. Es tan sencilla la cueva. Imaginarse la escena emociona tanto. La mujer del famoso teólogo norteamericano Scott Hahn, que se llama Kimberly, después rezar en gruta de Belén, al hacerle una entrevista dijo: "Es un lugar maravilloso. Me parece que si todo el suelo estuviera empedrado de diamantes no sería suficiente".
 
Mar de Galilea. Lo vio tal cual el Señor. Es tan bonito pensar en la orilla cómo el Señor se acercaba con la barca en ese mismo sitio. Un chico español que estudiaba biología vio ahí su vocación al sacerdocio. Oyó en la orilla del lago que el Señor le decía: "Sígueme". En el mismo lugar donde los apóstoles fueron llamados por el Señor.
 
Getsemaní. Lugar donde el Señor sudó sangre contemplando la Pasión. El Papa Francisco en ese lugar afirmó: "Entramos de puntillas en ese lugar santificado por la oración de Jesús, por su sudor de sangre. Ahí es donde se decidió el drama del mundo". Un sacerdote peregrino se sentó apoyado en olivo. Y al salir dijo: he decidido que a partir de ahora voy a consolar al Señor como el ángel con mi vida.
 
El Calvario. El lugar dónde Jesucristo me salvó. Es el sitio central de Tierra Santa. Jesús ahí nos abrió las puertas del cielo. Todos en la tierra sufrimos y tenemos que aprender a tener el corazón en el Calvario, a no huir de ese sitio. Al llegar a Jerusalén y entrar en mi cuarto, pude contemplar desde la ventana de mi habitación la cúpula del Calvario. Ahí estaba la Cruz. Sigo viéndola diez años después y no me he acostumbrado. Hace 2000 años ahí se vería a Jesús colgando en la Cruz.
 
Concluí la presentación diciendo que pensaba que los cristianos tenían que perder el miedo a ir a Tierra Santa. Se ven noticias de bombas en Gaza o atentados en Jerusalén. Bajan las peregrinaciones. Pero muchos, a pesar de eso, hacen el viaje y no se arrepienten. Es un viaje que te cambia la vida. Mi experiencia es que allí hay mucha gracia de Dios preparada para el que llega con el corazón dispuesto a encontrarse con el Señor en su tierra.

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