Recuperar lo perdido tras la pandemia: «Hay que animar a viajar y realizar el viaje de su vida, que es peregrinar a los Santos Lugares»

Noelia Vera, de Halcón Peregrinaciones, relata su experiencia

Una de las consecuencias que ha traído la pandemia global de coronavirus ha sido el cierre de países y como consecuencia el fin de las peregrinaciones. Este hecho ha puesto a Tierra Santa en una situación crítica al haberse quedado sin peregrinos. Los católicos han podido visitar el país de Jesús y los propios cristianos locales, que muchos viven de este turismo religioso, lo han pasado extremadamente mal.

También en el otro lado de las peregrinaciones ha sido un momento difícil, pues las agencias de viajes especializadas en peregrinaciones se quedaron de un día para otro sin poder ofrecer nada y muchos sin trabajo.

Por ello, desde la provincia franciscana de la Inmaculada han pedido a algunos responsables de estas agencias de viajes que cuenten su testimonio sobre Tierra Santa y también sobre este tiempo complicado de coronavirus.

Una de ellas ha sido Noelia Ávila, directora de Halcón Peregrinaciones. Este es su testimonio recogido por los franciscanos:

“Una peregrina que organiza grupos para conocer los Santos Lugares”

Hace más de 15 años que trabajo en el campo de las peregrinaciones. Cuando me proponen llevar este proyecto no quería que me encajaran solo en esta dimensión. Mi jefe, entones D. Manuel Hernández García, mi maestro y guía, me propone liderar el proyecto. Para empezar, me pidió que fuese en una peregrinación a Tierra Santa para tener contacto con los Santos Lugares y con todo lo que significa esta realidad que era tan novedosa para mí. Me dijo que la respuesta la quería al regresar de Tierra Santa.

Por tanto, tuve que viajar como responsable de la agencia y encargada de todos los temas logísticos de una peregrinación a los Santos Lugares, y en el segundo día me convertí en una peregrina más, no me costó entrar en el espíritu de este viaje que era más que un viaje, ¡una peregrinación!

Así, al llegar a casa, llamé a D. Manuel Hernández y, con lágrimas en los ojos, le dije: mi respuesta es SÍ sin dudar, me di cuenta que era mi proyecto y era mi destino: ¡Tierra Santa! Descubrí cuánto bien se puede hacer en el CORAZÓN y en la VIDA de las personas.

Tan ilusionada y como tocada por una realidad superior, por una gracia divina, empecé a visitar diócesis, parroquias, obispos, sacerdotes, familias, comunidades religiosas, cofradías, grupos de distintas sensibilidades… y, poco a poco, fue creciendo en mí un deseo de servir en esta parcela de mi profesión vocacional. Más adelante comencé a contar mi experiencia con Tierra Santa, y no solo a personas más o menos sensibles a la fe cristiana católica. Deseaba compartir ese fuego que me había prendido dentro, esa experiencia de vida interior, esa riqueza que incluso pude ver en otros peregrinos, cómo la gracia de Dios y la vivencia de los Santos Lugares tocaba sus corazones. Empezamos a realizar un plan de formación por toda España para contar mi experiencia a compañeros de oficinas turísticas con perfil religioso y poder, a la vez ellos, contagiar a más personas, sin olvidar que es una forma de evangelizar y a la vez de crear un proyecto diferente. Incluso abrimos nuestro horizonte con países de América Latina.

¡Y llegó el año 2020! Un año lleno de grandes expectativas de crecimiento en Tierra Santa y en otros destinos con matiz religioso. Recuerdo el mes de febrero con muchas salidas de peregrinos, el mejor febrero de mi historia profesional. El 12 de marzo salían 150 personas a Tierra Santa A las 16 horas de ese día recibimos un mensaje de Israel donde comunicaban el cierre de fronteras a los españoles por el coronavirus Covid-19. Nuestras caras en el departamento donde trabajamos cambiaron de color y no podíamos dar crédito de lo que leíamos. Además, tenía­mos casi 300 personas esa semana en destino…

Y así empezó todo: a partir de este momento nos dieron órdenes de la empresa de cancelar todo lo previsto para marzo y agilizar el traslado de peregrinos de Israel a España, es decir, organizar el retorno de los grupos que ya estaban allí. Todo se hizo adecuadamente y con eficiencia. Tanto trabajo realizado el año anterior, para ver cómo cancelábamos cada día todo y comenzábamos a devolver las reservas. Y el 13 de marzo, viernes, nos mandaron un comunicado de la empresa en el que se nos decía que todos estaríamos en ERTE por causa mayor de pandemia y hasta nueva orden… Seguían las malas noticias: el 14 de marzo todo el país confinado en sus domicilios sin salir a la calle por la Covid-19, las noticias de televisión ya eran datos y más datos de contagios y muertes día a día… se convirtió en un infierno cada día hasta que esto se veía que iba para largo y nos fuimos acostumbrando a cambiar nuestras vidas, al menos por un tiempo.

Pero hoy afrontamos el futuro inmediato con mucha ESPERANZA de salir adelante y recuperar lo perdido: desde estar con nuestras familias y amigos a empezar a animar a peregrinos a viajar y realizar el Viaje de su VIDA, que es peregrinar a los Santos Lugares. La pandemia ha sido un aprendizaje para todos: hay que vivir cada momento como si fuera el último y animar aún más a todas las personas a conocer la Tierra del Señor. Animo a todos a descubrir en su interior muchas cosas nuevas, porque en la vida es verdad que hay cosas que incluso con Dios no se entienden, pero sin Dios no se entendería nada de este mundo. Por favor, no tengan miedo y ¡VIVAN LA EXPERIENCIA DE PE­REGRINAR!

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