La Playa de Hawai… ¿en Magdala? La curiosa anécdota que marcó los inicios de la excavación

Así cuenta el padre Juan María Solana en su carta del 18 de agosto la historia del emplazamiento de Magdala Center allí donde en tiempos hubo una colonia de bungalows.

Muy queridos amigos de Magdala:

Permítanme compartir con ustedes un pequeño detalle de la historia de Magdala, que a muchos ha hecho reír, a otros les ha parecido inusitado, a otros quizá simplemente les ha llamado la atención. Me refiero al hecho de que el primer terreno que se compró para Magdala fuera un pequeño hotel para vacaciones de verano en Israel, cuyo nombre era Hawaii Beach [Playa de Hawai]. Este era un pequeño hotel en la rivera del Mar de Galilea, exactamente donde descubrimos la sinagoga de Magdala y donde construimos el Duc in Altum.

Con grande sorpresa hemos ido sabiendo que era un lugar muy frecuentado. Al parecer data de mediados de los años 60 y estaba constituido de un edificio dedicado al restaurante y unos 50 bungalós, a los que se fueron añadiendo otras edificaciones posteriores, alguna de las cuales nunca fueron utilizadas. Fue uno de los primeros hoteles de vacaciones de verano que hubo en Israel y era muy famoso. Entre sus clientes se cuentan algunos de los principales políticos de aquellas décadas, incluido un ex presidente de Israel.


El antes y el después en los planes sorprendentes de Dios.

En un encuentro casual con la persona encargada de conceder los permisos de construcción en aquel tiempo, nos indicó que les permitieron construir bungalós porque de algún modo sospecharon que podría haber arqueología.

Uno de los dueños, familia judía de origen iraquí, nos dijo que su abuelo tenía plantados árboles de naranja. Que en aquel entonces cosechaba sus naranjas e iba con un pequeño camión a venderlas en diferentes días de la semana: un día iba a Beirut, otro día iba a Jerusalén, otro día iba a Damasco.

Esto les puede ayudar a comprender el lugar tan central y estratégico en que se encuentra el mar de Galilea y Magdala. Igualmente era estratégico en tiempos de Jesús. Por eso su mensaje alcanzó en poco tiempo toda el área del Medio Oriente.

Quisiera hacer con ustedes dos reflexiones: la primera la tomo del Papa Francisco: “El tiempo es superior al espacio”; y comenta un poco más adelante (Evangelii Gaudium, nº 223): “Este principio permite trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos”.

¿Quién se hubiera imaginado que debajo de los bungalós del Hawaii Beach yacían unas ruinas del siglo primero, quién sabía en los años sesenta que llegaría una congregación originaria de México para hacer allí un centro de Peregrinos, quién pondría en ese lugar tantos propósitos juntos para lograr que naciera Magdala? El tiempo, guiado y conducido por una Providencia superior. Por eso lo que ahora vemos es pasajero, temporal. Hay que consumir nuestro tiempo, sí, y hacer cosas y proyectos, pero sabiendo que el tiempo puede cambiarlo todo, y que las cosas tienen una dimensión más transcendente por el amor con que las hacemos.

La segunda reflexión sigue de la anterior: hay que invertir en la persona humana. La construcción de Magdala ha requerido de nosotros mucho esfuerzo, planeación, proyectos. Ha sido un trabajo largo y fatigoso, pero los edificios no son lo más importante. Lo verdaderamente importante son las personas. Por eso agradecemos a Dios por la gente involucrada en Magdala, por nuestros amigos y bienhechores, por los voluntarios y por todos y cada uno de nuestros visitantes. En cada uno se va realizando un plan de Dios no tangible, pero real.

Contemplamos pues con los ojos de la fe y con una mirada más trascendente ese lugar llamado Hawaii Beach viendo cómo se van realizando los planes de Dios. Y allí, cada uno de nosotros, de ustedes, queridos amigos, tiene su propio lugar.

Les pedimos sus oraciones.

P. Juan María Solana, L.C.

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