Un testimonio tras peregrinar por vez primera a Tierra Santa: «No es solo lo que ves allí, es lo que vives»

Carmina y Ricardo, un testimonio muy claro sobre lo que supone visitar por primera vez Tierra Santa.

Peregrinar a Tierra Santa no es solo una de las experiencias espirituales más provechosas que puede vivir un cristiano: es también la mejor ayuda práctica que se puede prestar a los hermanos de fe que allí viven.

La Fundación Cari Filii otorga cada año unos Premios de comunicación literaria y audiovisual en exaltación de la Virgen María cuyo primer galardón es precisamente una peregrinación a Tierra Santa para el ganador y acompañante. En mayo y junio pasados se fallaron y entregaron los Premios Cari Filii 2017, convocados bajo el lema MaríaConsuelo de los AfligidosLa ganadora fue Carmina Coloma Miró con un artículo titulado María, nuestra gran Esperanza, donde contaba la historia de su hija Maki. En 2012, cuando tenía tres años de edad, la pequeña padeció una grave crisis epiléptica que fue diagnosticada como síndrome de Rasmussen, una encefalitis crónica degenerativa que obligaba a extirparle medio hemisferio cerebral para evitar que se transmitiese al otro, con consecuencias mortales.

Tras ser operada varias veces, Maki ha ido recuperándose hasta poder andar y convertirse de nuevo en “la alegría de la casa”, como la define su madre. En su texto, Carmina dejaba patente la confianza que depositó siempre en la Virgen María toda la familia, empezando por la misma niña, convencida siempre de que todo iría bien bajo esa protección.

El premio ganado por Carmina fue una peregrinación a Tierra Santa para dos personas, y en su caso fue su marido Ricardo, con quien rezó innumerables rosarios a los pies de la cama de Maki en los peores momentos en los que se manifestó la enfermedad, cuando todo eran malos presagios. A su regreso de esos días inolvidables, en el aeropuerto les esperaban las cámaras de Cari Filii News:

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