Pizzaballa ordena tres diáconos en Domus Galilaeae y les pide «ponerse al servicio de los demás y dar la vida»

Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, ordenó diáconos el pasado 9 de diciembre en la Domus Galilaeae a tres seminaristas del Camino Neocatecumenal: Marek Kurzydlowwski, Miguel Pérez Jiménez y Sliman Hifawi.

A la ceremonia religiosa asistió el director de la Domus Galilaeae, Rino Rossi, junto a más de cuatrocientas personas llegadas desde Galilea y Tel Aviv y también desde fuera de Israel: Palestina, Jordania, Chipre…

El rector del Seminario Redemptoris Mater de Galilea, Francesco Giosuè Voltaggio, recordó que este año se celebra del décimo aniversario del centro, que da así tres nuevos diáconos incardinados en el Patriarcado Latino: Marek viene de Polonia, Miguel de España y Sliman de Jaffa de Tel Aviv.

En su homilía, monseñor Pizzaballa, dio gracias a Dios por los muchos frutos nacidos de este recorrido de iniciación en la fe, subrayó el valor de la palabra “principio”, presente en la primera lectura y en el Evangelio acerca de la misión de San Juan Bautista y que indica “no sólo el principio de la creación del mundo, como se registra en el libro del Génesis, sino también el principio del Evangelio de Marcos, para indicar una nueva creación, una nueva vida, posible a través de Jesucristo, el Mesías, que viene por todos nosotros. Ésta es una buena noticia que podemos experimentar en la realidad de nuestra vida”.

También invitó a los presentes a emprender un camino de preparación para acoger y vivir concretamente este anuncio: “Despojarnos de otras expectativas personales, caminos, proyectos que nos alejan del encuentro con el Salvador, para acogerle a Él, tal y como Él viene hacia nosotros”. El tiempo de Adviento, recalcó el Obispo, es un momento especial, no tanto porque tenemos que hacer algo para prepararnos para una fiesta, sino “porque Jesús viene a nosotros, no somos nosotros que vamos a Él”.

Dirigiéndose a los nuevos diáconos, mons. Pizzaballa les deseó cumplir plenamente el significado de la ordenación diaconal: “Ponerse al servicio de los demás, dar la propia vida, tal como lo indicó Jesús, antes de morir, a través del signo del lavatorio de los pies, que cumplió para mostrar a todos los cristianos el sentido de la misión, que es el servicio”.

Imágenes: Patriarcado Latino de Jerusalén.

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