Fray Michael, desde Ghana a la Custodia en Betania: «Ver a un fraile con hábito me emocionaba»

Fray Michael Sarquah acoge a los peregrinos que acuden a Betania.

Fray Michael Sarquah es originario de Ghana y desde hace quince años tiene una única misión: acoger a los peregrinos en Betania. Actualmente es el guardián de la fraternidad de Betania.

-¿Por qué te hiciste fraile?
-Porque un fraile de la Custodia venía de vacaciones a Ghana y me hablaba de los franciscanos y de Tierra Santa, y yo quería ser como él. Me hablaba de Francisco y a mí me atraía. Ver a un fraile con hábito me emocionaba. Al principio, en Ghana, era monaguillo, como sucede a menudo con los que más tarde se ordenan sacerdotes. El mío es un país católico en el que solo un 1% de la población es musulmana y el 85% es católico. Tenemos 24 diócesis en el país.

-¿Cuál ha sido tu recorrido desde que surgió tu vocación?
-Llegué en 1997 desde Roma y comencé mi recorrido en Ein Karen; después estuve en Belén, donde realicé dos años de estudios de filosofía y más tarde, en 2004, vine a San Salvador en Jerusalén para estudiar teología. Después fui enviado desde la Custodia al Santo Sepulcro durante un año, hasta 2005. A continuación me mandaron a Belén durante casi otro año y llegué a Betania en 2007. Estoy en Betania desde hace quince años.

-¿Cuál es tu misión en Tierra Santa?
-Soy sacerdote, pero aquí en Betania también me dedico a acoger a los peregrinos durante toda la jornada. Por aquí pasa mucha gente y tengo la oportunidad de hablar con ellos, de conocerles. Me gusta hablar con las personas, es una gracia. Por la mañana empiezo a las 7:00 con la misa y después hay servicio por la mañana y por la tarde, por turnos. Después, a las 18:00, son las Vísperas.

-¿Cómo se combina tu misión con ser franciscano?
-La mía es una misión franciscana porque es una misión de paz.

-¿Qué es lo que impulsa tu misión y tu vida espiritual?
-La oración, porque rezamos cada día y celebramos misa.

-¿Vivir en Tierra Santa ha cambiado tu relación con la religión?
Vivir en Tierra Santa es sin duda una gracia. Cambiar de país fue un paso importante, porque aquí la cultura es totalmente distinta, pero también la forma de ser. Por ejemplo, en Ghana algunos gestos son signos de mala suerte mientras que en Italia son muy comunes. Lo mismo ocurre con la forma de hablar a la gente. Así que debo acostumbrarme al país en el que vivo, a otras culturas y otras religiones. Por ejemplo, todos los ritos bizantinos no existen en Ghana. Nuestra misa en Ghana también es diferente. Aquí en Betania, además, estamos cerca de una mezquita y por tanto nos encontramos y nos saludamos con los musulmanes. A veces, vienen a nuestra iglesia.

-¿Cuáles son las mayores riquezas y los mayores obstáculos en tu vida como fraile?
-Lo que más me gusta es estar en el santuario, con la gente. Por el contrario, me resulta más difícil cuando no viene la gente al santuario. Pero poco a poco, esperamos que las cosas vayan siempre mejorando.

-¿Qué admiras de San Francisco?
-Diría que su humildad y su pobreza, que siempre me han impresionado. Francisco nos recuerda a Jesús pobre, muerto y crucificado.

-¿Algún mensaje para los jóvenes en discernimiento?
-Si uno tiene el deseo de ser fraile, debe cultivarlo y hablar de ello. Dios le ayudará.

Publicado por la Custodia de Tierra Santa.

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