El hallazgo de una sinagoga cerca del Monte Tabor confirma el valor histórico de los Evangelios

Este verano se descubrieron en Tel Rechesh (en la baja Galilea, cerca del Monte Tabor) las ruinas de una sinagoga de la llamada época del Segundo Templo, es decir, antes de la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 dC.

Se trata de una estancia de 8 metros de ancho por 9 de largo, con bancos de caliza alineados con la pared, en una estructura con un techo soportado por dos grandes pilares de basalto, uno de los cuales fue hallado también.

El hallazgo es importante para los judíos porque demuestra la existencia de un asentamiento en el lugar. Se excava allí desde principios del siglo XX, y en los últimos diez años lo han hecho de forma sistemática alumnos de universidades japonesas en colaboración con la Autoridad de Antigüedades de Israel. Se habían encontrado ya varios utensilios, pero la existencia de la sinagoga confirma la permanencia del asentamiento, dado que la ley religiosa impedía a los judíos desplazarse en sábado más de cuatro kilómetros para acudir a la sinagoga.

Confirmación de la exactitud evangélica 
El hallazgo es también importante para los cristianos, como explica Motti Aviam, investigador del Instituto Kinneret de Arqueología Galilea: “Es la primera sinagoga de esa época descubierta en la Galilea rural, y confirma la información histórica que tenemos del Nuevo Testamento, donde se cuenta que Jesús predicaba en las sinagogas de los pueblos de Galilea”.

Aunque ya se han encontrado otras siete sinagogas anteriores al año 70, la de Tel Rechesh es la primera que se encuentra en una zona rural, y no en asentamientos urbanos.

Las sinagogas que existían antes de la destrucción del Templo difieren de las construidas después en que estaba prohibido construir lugares de culto en ningún otro lugar durante el tiempo que el Templo estuvo en Jerusalén. Las inscripciones y las fuentes históricas muestran que las sinagogas de ese periodo se utilizaban para reuniones y para la lectura y el estudio de la Torá, más que para el culto. No tienen arca para la Torá ni servicios regulares de oración.

Una fuente que menciona estas sinagogas es el Nuevo Testamento, que afirma que “Jesús recorría todas las ciudades y pueblos y enseñaba en sus sinagogas” (Mt 9, 35).

Hasta ahora no había pruebas arqueológicas de que hubiese sinagogas anteriores al año 70 dC en áreas no urbanas. Sólo se sabía de ellas por los Evangelios, que ahora reciben esta confirmación.

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